lunes 3 de mayo de 2010

I've got a little story i think you should know

A veces la estética no vale nada. Tampoco los cumplidos ni las miradas ni los poemas. Tampoco Borges. Sólo una oportunidad, sólo hay un solo tiro. Pasa que la cosa se dio como no debía y un día antes. Y el viaje y la lejanía y el beso de buena suerte. Pasa el pseudo despecho y el desamor y el todos los días. El almuerzo y la sazón de renaceres y los parpadeos incesantes borraron pistas pasadas de un pretérito vigente. El ambiente olía a cambio y a novedad, a significado versus significante y la convergencia ya no era necesaria. Fueron dos acaboses víctimas del tiempo y la lejanía, kamikazes del ruido sordo y los besos no dados. No más la evocación fronteriza ni el beso electrónico. No más inmediatez ni cualidades recién descubiertas. Hace falta el momento, la verdad y el tacto impalpable. El pasado perfecto (¡imperfecto y la puta que lo parió!) y la correlación de los labios conocidos. Pelota y pared, Horacio y la Maga y Romeo y Julieta (sin el veneno y el puñal o quién sabe) Palabras, fuegos sordos sin contexto y tal vez sin llama. El mensaje disfrazado y la interpretación neta. Las palabras, sólo a veces, no sirven para nada.

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